El doctor Julio Cotler, investigador principal del Instituto de Estudios Peruanos, ha sido galardonado con el premio Kalman Silvert 2012, otorgado por la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA) en honor a su contribución al desarrollo de las ciencias sociales en América Latina. Con ocasión de este premio, Marcos Cueto hace un repaso por la vida y obra de este destacado científico social peruano.
A lo largo de 50 años, Julio Cotler Dolberg ha realizado análisis e investigaciones en antropología y sociología, especialmente en sociología política e histórica. Resultado de ello son las numerosas publicaciones (alrededor de 60) que incluyen el examen de aspectos específicos para comprender la sociedad peruana, así como perspectivas panorámicas que señalan los desafíos al desarrollo del país. Sus contribuciones son cruciales para entender el peso que ha tenido la distribución segmentada de los recursos públicos; es decir, la relación entre los mecanismos patrimoniales del Estado y las identidades sociales fragmentadas. La obra de Julio Cotler —que ha sido realizada en su mayor parte en el Perú— ha tenido impacto en las ciencias sociales peruanas, y ha sido reeditada o traducida a diferentes idiomas como el inglés, portugués e italiano. La dedicación a la investigación, la docencia y la difusión de las ciencias sociales ha convertido a Julio Cotler en uno de los más destacados y respetados intelectuales peruanos, constituido en un referente para el análisis político y algunos de sus libros en clásicos de la literatura de la especialidad (por ejemplo Clases, Estado y Nación en el Perú).

Julio Cotler […] ha sentado un ejemplo como intelectual público que participa con valor y responsabilidad en el debate nacional desde posiciones independientes al poder.

La trayectoria profesional de Julio Cotler ha tenido además tres importantes méritos. En primer lugar, ha sido el primer académico peruano de la primera generación de las ciencias sociales (formada a fines de los años cincuenta) en tener un amplio reconocimiento más allá del Perú. Prueba de esto es su participación en libros clásicos de las ciencias sociales latinoamericanas. En segundo lugar, precisamente por su reconocimiento internacional, fue un puente entre los científicos sociales de otros países y los peruanos. Tercero, ha sentado un ejemplo como intelectual público que participa con valor y responsabilidad en el debate nacional desde posiciones independientes al poder. En la década de 1970, fue crítico del gobierno militar de Velasco Alvarado; en la década de 1980 se opuso a las opciones violentistas y defendió la democracia y los derechos humanos; en la década de 1990 denunció el autoritarismo de Alberto Fujimori, y a comienzos del siglo XXI evidenció la corrupción y falta de celeridad en las reformas del Estado. Por ello, no es casualidad que frecuentemente se encuentre entre los “intelectuales más influyentes” en las encuestas anuales del poder realizadas por la empresa Apoyo.
Julio Cotler nació en el tradicional distrito limeño del Rímac, en abril de 1932. Hijo de una familia de inmigrantes rusos y rumanos, recibió su formación escolar en el antiguo Colegio Anglo-Peruano, donde nació su vocación por las ciencias sociales. Posteriormente, ingresó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde fue alumno de los historiadores Jorge Basadre y Raúl Porras Barrenechea, así como discípulo de Jorge C. Muelle y Luis E. Valcárcel, pioneros de la etnología y la antropología peruanas. En 1959 obtuvo su bachillerato en Letras (con especialización en etnología) en San Marcos. Su tesis Los cambios en la propiedad, la comunidad y la familia en San Lorenzo de Quinti reflejó su interés por los cambios en las relaciones de dominación en la sociedad rural, que continuaría posteriormente en estudios sobre las haciendas y comunidades del valle de Chancay. Luego viajó a Francia para estudiar en la Universidad de Burdeos, donde obtuvo el grado de doctor en 1960.
Poco después de graduarse fue invitado a ser miembro del Centro de Estudios del Desarrollo (CENDES), de la Universidad Central de Venezuela, en Caracas —uno de los principales centros de ciencias sociales latinoamericanos—; allí enseñó el curso Política y Sociedad y codirigió el proyecto de investigación La Estructura del Poder. Sobre esta base colaboró con “Los hombres del poder en Venezuela” en la Revista Mexicana de Sociología (1968), la publicación periódica más exigente de esta disciplina en habla hispana. Después de su experiencia venezolana fue investigador visitante del Center for International Affairs del Massachussetts Institute of Technology, en Cambridge, Estados Unidos, entre 1964 y 1965. Esta importante universidad, conocida por su aporte a la tecnología, siempre mantuvo un excelente plantel de científicos sociales y humanistas. A pesar de que podía proseguir una carrera en el exterior, Julio Cotler decidió regresar al Perú. Desde 1967 fue docente en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de San Marcos, y llegó a ser profesor principal (pasando al retiro en 1992). Asimismo, se incorporó al Instituto de Estudios Peruanos (IEP), donde realizó investigaciones sobre la educación rural, la movilidad social y la participación política, y eventualmente sucedió a José Matos Mar como director general.

La idea de Cotler era que los grupos marginales tenían relación con el poder como una estrategia de ganar algunos privilegios, pero no establecían lazos entre sí para promover sus derechos, ni existían esfuerzos suficientes por modificar esta dependencia.

A fines de la década de 1960, Cotler publicó —junto con José Matos Mar, Augusto Salazar Bondy, Alberto Escobar y Jorge Bravo Bresciani— el primer número de la colección Perú problema, cinco ensayos, un clásico de las ciencias sociales. En este libro apareció su artículo “La mecánica de la dominación interna y el cambio social en el Perú”, que critica la entonces predominante concepción que consideraba separada la vida rural de la urbana, e identifica los mecanismos que las relacionan, así como la cooptación por parte de la élite de segmentos de la población marginal. Un indicador de la notoriedad que alcanzó este trabajo fue que diferentes versiones aparecieron entre 1968 y 1970 en publicaciones como la revista Studies in Comparative Development y libros como Masses in Latin America, publicado por Oxford University Press. Al poco tiempo, Cotler produjo otro artículo de gran impacto: “Actuales pautas de cambio en la sociedad rural del Perú”, como parte del libro Dominación y cambios en el Perú rural (1969). Este trabajo presentó la metáfora de un triángulo sin base para explicar las relaciones de dependencia como “múltiples radios inconexos que convergen en un solo vértice” (p. 65), lo que explicaba la fragmentación estructural de la sociedad. Es decir, la idea de Cotler era que los grupos marginales tenían relación con el poder como una estrategia de ganar algunos privilegios, pero no establecían lazos entre sí para promover sus derechos, ni existían esfuerzos suficientes por modificar esta dependencia. En los años siguientes, varios estudios harían referencia al “triángulo de Cotler” para explicar un problema crucial de la sociedad peruana.
Desde fines de la década de 1960 recibió reconocimientos internacionales. Fue elegido vicepresidente de la Asociación Latinoamericana de Sociología para el periodo 1969-1971 y miembro del Joint Committee for Latin American Studies del Social Science Research Council entre 1971 y 1973. Esta última institución era entonces la principal red y fundación para las ciencias sociales en los Estados Unidos y Latinoamérica. Entre 1974 y 1980 fue designado miembro de Current Sociology, una publicación auspiciada por la Unesco. Asimismo, Cotler fue invitado a ser miembro del comité directivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) y formó parte del comité editorial de la revista Latin American Research Review entre 1974 y 1981, la más importante publicación periódica de ciencias sociales latinoamericanas editada en los Estados Unidos.
En 1971, cuando Julio Cotler tenía poco más de cuarenta años de edad, obtuvo la prestigiosa beca John Simon de la Guggenheim Memorial Foundation para realizar estudios sociológicos del Perú contemporáneo. Esta beca es otorgada, después de una rigurosa selección, a los más destacados intelectuales, artistas y escritores de América Latina. Cotler recibió esta distinción a una edad menor de la que usualmente tenían sus ganadores. Una de sus investigaciones más destacadas de entonces analizó el origen del gobierno militar de Velasco, “Crisis política y populismo militar”, que fue parte de Perú Hoy, volumen publicado enMéxico por Siglo XXI. Asimismo, otro trabajo en esta línea de sociología política e histórica fue “Bases del corporativismo en el Perú”, que apareció en la revista Sociedad y Política en 1973, donde explicaba las características y limitaciones de un Estado reformista en una sociedad en la que se habían postergado las reformas sociales. Es importante resaltar que, a diferencia de otros científicos sociales cuyo apoyo fue reclutado por los militares, Cotler mantuvo su independencia frente al poder.
En 1974 el gobierno militar decidió deportarlo por sus críticas al régimen. Como exiliado intelectual —algo inusual en la historia del Perú, pues la mayoría de los expatriados fueron políticos— fue recibido por colegas mexicanos, quienes lo invitaron a ser miembro del Instituto de Investigaciones Sociales de la Facultad de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad Nacional Autónoma de México. A pesar de que en el difícil medio académico mexicano se le ofreció una posición permanente, decidió regresar al Perú en 1976, poco después que había cambiado en algo la situación política que lo forzó al destierro. Al volver a Lima, Cotler retomó sus actividades en la Universidad de San Marcos y en el IEP. Su atención siguió centrada en explicar el militarismo contemporáneo desde un enfoque en el que combinaba la sociología histórica con el análisis político, y que se plasmaría en su trabajo “Estado oligárquico y reformismo militar”, que apareció en México en un libro editado por Pablo Gonzales Casanova. Al mismo tiempo analizó la educación rural en el Perú y fue coeditor del libro Latin America and the United States, the changing political realities.

El principio organizador de este trabajo sustenta que el Perú fue una sociedad con una clase dominante, pero sin una clase dirigente que oriente el desarrollo y construya un Estado que reconozca los derechos y deberes de todos los peruanos.

La misma preocupación por entender el poder en una dimensión temporal lo llevaría a elaborar Clases, Estado y Nación en el Perú —un clásico de las ciencias sociales peruanas—, publicado por primera vez en Lima en 1978 y después en México y Brasil. El principio organizador de este trabajo sustenta que el Perú fue una sociedad con una clase dominante, pero sin una clase dirigente que oriente el desarrollo y construya un Estado que reconozca los derechos y deberes de todos los peruanos. Esta importante idea iba a influenciar una serie de estudios. Después de su primera edición, este libro tuvo cinco reimpresiones en Lima y una nueva edición en 2005. Solamente en el Perú ha tenido un tiraje total (en todas sus ediciones) de 31.100 ejemplares, un número inusualmente alto para un libro de ciencias sociales
Las preocupaciones de Julio Cotler se ampliaron en la década de 1980 con los cambios que experimentaba el país. Así, examinó los procesos de democratización, movilización social y radicalización política. Es representativo de esa década su trabajo “Democracia e integración nacional”, publicado en The Peruvian Experiment Reconsidered, editado por Cynthia McClintock y Abraham F. Lowenthal. Este y otros estudios sobre los años ochenta fueron útiles para comprender la crisis de los regímenes autoritarios y la transición hacia sistemas democráticos. Asimismo, a fines del siglo pasado, fue profesor invitado en instituciones de prestigio como la Universidad de Bologna, la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales de Quito, el New School for Social Research en Nueva York, la Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales de París, la Universidad de California, en Berkeley, y la Universidad de Columbia, en Nueva York. En Columbia ocupó la cátedra Edward Larocque Tinker Professorship, destinada para profesores eminentes de América Latina y la Península Ibérica. A los reconocimientos anteriores se sumaron el de investigador invitado del Woodrow Wilson Center en Washington D. C. y el nombramiento de 1989 como fellow del Kellog Institute de la Universidad de Notre Dame, el centro universitario más importante de estudios políticos latinoamericanos en los Estados Unidos. Gracias a su prestigio intelectual fue invitado a dar una ponencia en la Conferencia Anual de Ejecutivos (CADE) que se realizó en Arequipa en 1993. Al mismo tiempo que cambiaba el país hacia el siglo XXI, Cotler desarrolló temas pertinentes, como la amenaza del narcotráfico para la democracia y las implicancias negativas del régimen fujimorista. Sobre este último tema fue importante su participación —junto con Mario Vargas Llosa, entre otros autores— en un libro editado por Carlos Milla Batres.
No obstante, la trayectoria de Julio Cotler no se limita a sus estudios y publicaciones. Es un intelectual público reconocido por su honestidad e integridad. Por ello, en 2003 fue designado —junto con Walter Alva, Blanca Varela y Fernando De Szyszlo— miembro de la Comisión Consultiva de Cultura del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú. No menos importante fue su participación en la Asamblea de la Asociación Transparencia y del Consejo de Ética del Consejo Nacional para Ética Pública (Proética). Para entonces era un analista político que aparecía regularmente en los medios de comunicación, discutiendo los problemas de fondo de la coyuntura. Su influencia mediática era posible por la seriedad de sus comentarios, basados en una cuidadosa reflexión de la política peruana.
Algunas facetas de la personalidad de Julio Cotler son importantes de ser mencionadas porque están ligadas al respeto y al aprecio del que goza entre sus colegas y sus discípulos: su disciplina para concentrarse en el análisis riguroso, su independencia del poder, su habilidad para enlazar las dimensiones globales y locales sin caer en la superficialidad, su tenacidad para mantener una carrera académica de excelencia en un medio adverso, además de su capacidad para generar nuevas respuestas y, al mismo tiempo, identificar nuevos problemas a ser investigados, dimensiones personales e intelectuales que son parte de una trayectoria y de una obra que han contribuido significativamente a la cultura peruana y que constituyen un ejemplo para el país que merece ser reconocido y difundido.


* Historiador, investigador del IEP.