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Mural “Mujer esperanza” en Villa El Salvador (actualmente borrado). Foto: Alonso Galván F.

Tesis de licenciatura en Antropología por la Pontificia Universidad Católica del Perú

Las memorias de un proceso de construcción de liderazgo en su despliegue confrontacional contra “Sendero Luminoso” en Villa El Salvador. El caso de María Elena Moyano Delgado 

Esta tesis explora la construcción y ejercicio del liderazgo en María Elena Moyano Delgado a través de un recorrido vital que evidenció aptitudes y actitudes que, insertas en un contexto particular, marcaron un camino de liderazgo no conseguido fácilmente.

Su experiencia es argumento en el debate contemporáneo sobre nuestra alicaída representación política: “En el Perú actual, marcado por la desconfianza interpersonal, el descrédito de las instituciones y de los proyectos colectivos, por la crisis de la representación […]”, como señala Tanaka. 1 Asimismo, Salomón Lerner Febres, expresidente de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) 2, opinó:

La autoridad democrática genuina no se define por el solo ejercicio del poder […] Lo que le otorga sustancia y fundamento es su genuino compromiso con decisiones que favorezcan al bien común e impartan docencia cívica. Ella es esencial en el Perú en que la política ha sido, sistemáticamente, rebajada a un juego de minúsculas conveniencias y la desaprensión y hasta el cinismo se han convertido en características que mucha gente aplaude en lugar de censurar.3

La labor sociopolítica de Moyano contrarresta lo referido por Tanaka al ahondar en un microcosmos de proyectos gestados en la confianza entre miembros del mismo colectivo y sus líderes, fortaleciendo la institucionalidad que albergaba esas relaciones. Igualmente, la convicción de Moyano se evidenciaba en compromisos genuinos que Lerner reporta ausentes.

Finalmente, la investigación resalta la vigencia y relevancia del liderazgo, la legitimidad, la autoridad y la representación de/en un líder; conceptos que aportan a fortalecer una política y cultura democráticas en el país.

La pregunta central fue: ¿Cómo hoy un conjunto de actores cercanos a María Elena Moyano rememora la construcción de una imagen de liderazgo en ella, así como el posterior ejercicio del mismo en el enfrentamiento que protagonizó en Villa El Salvador (VES) frente al Partido Comunista del Perú “Sendero Luminoso” (PCP-SL)?

Ergo, el objetivo general busca reconstruir el proceso de construcción de la referida imagen de liderazgo en Moyano desde la memoria de quienes la vieron crecer, desenvolverse y participar en algunas instituciones sociales y políticas en VES, pese al contexto de incursión senderista que Moyano enfrentó. Para abordarlo se plantearon los siguientes objetivos específicos:

  1. Contextualizar a VES desde su formación como espacio promotor de la participación sociopolítica.
  2. Presentar brevemente a Moyano desde su personalidad y vinculación con la actividad sociopolítica del distrito.
  3. Explorar la participación de Moyano a partir de los espacios y grupos sociales y políticos a los que perteneció.
  4. Introducir al PCP-SL desde su ideología, objetivos y acciones en/para
  5. Graficar el ejercicio de su liderazgo frente a la actividad subversiva del PCP-SL en VES entre 1989 y 1992.

Esta investigación cualitativa y etnográfica empleó como técnicas la observación, entrevista, revisión documentaria 4 e historia de vida. El estudio de campo, realizado en el año 2013, contempló trabajar con familiares, amigos, compañeras de la Federación Popular de Mujeres de Villa El Salvador (Fepomuves), expartidarios del Partido Unificado Mariateguista (PUM) y del Movimiento de Afirmación Socialista (MAS), miembros de la Comunidad Urbana Autogestionaria de Villa El Salvador (Cuaves) y la Municipalidad Distrital de Villa El Salvador (Munives) entre otros informantes particulares.

Las conclusiones se obtuvieron del análisis de los objetivos específicos.

¿Cómo se contextualiza a VES, desde su formación, como espacio promotor para la participación sociopolítica de sus miembros?

Todo comenzó con la convicción del nuevo poblador por querer establecerse y sobrevivir. Es por ello que, para contar con vivienda, agua, desagüe, luz, transporte y educación, urgió crear una organización eficiente.

Para ello se empleó el bagaje citadino de quienes ya vivían en Lima y las faenas comunales, sustentadas en la solidaridad, de los migrantes, mayormente andinos. Asimismo, la praxis dirigencial de quienes habían conformado sindicatos posicionó a la asamblea comunal como espacio de reflexión sobre su marginalidad, como herramienta de organización y como trinchera para defender sus reclamos a fin de consensuar sobre objetivos y acciones concretas.

Con esto se desarrolló la organización política y una “cultura asambleística” de participación que promovió la cooperación vecinal para el trabajo conjunto. Así nació la Cuaves, institución comunal para atender las necesidades de la población.

Sin embargo, no existió “plenitud participativa” sin las mujeres quienes, al empezar a frecuentar las asambleas paulatinamente, tuvieron la oportunidad de participar de la vida comunal, de un espacio de diferenciación y afianzamiento genérico frente a los varones y al aprendizaje de sus dinámicas de trabajo. Con lo aprendido estructuraron organizaciones compuestas y dirigidas por ellas para actuar, primero, en lo alimentario.

En este proceso contribuyó la escuela (1971) promoviendo la solidaridad educador-educando, un sentido crítico de la realidad y la proyección hacia la comunidad al participar en eventos y acciones comunitarias. Por su parte, la Iglesia local (1974) respetó la dinámica organizativa del pueblo, participó en sus faenas y asambleas, ofreció servicios en salud, educación, producción, alimentación e instó a los jóvenes a combatir la pobreza para obtener una vida digna. Finalmente, el diseño urbanístico de VES ayudó, mediante su parque central, a la socialización y reconocimiento de los habitantes al agrupar el local comunal, los servicios básicos y los partidos políticos de izquierda, importantes impulsores de la participación.

¿Cómo fue la personalidad de Moyano Delgado en su vinculación a la actividad sociopolítica presente en VES?

Su crianza estuvo marcada por sus abuelos, que le inculcaron la ayuda al necesitado; y por su madre, quien resaltaba la unidad para reclamar derechos, no desfallecer para obtener lo justo y valorar la educación y el educarse continuamente. En la escuela se interesó, a través de determinados temas de estudio, en la búsqueda de la libertad, la igualdad y el fomento de la justicia y la esperanza. Todo ello devino en empatía con su pobreza familiar y vecinal.

Su extraversión le hizo relacionarse con las instituciones circundantes en las que se planteó que las necesidades básicas y la desigualdad intergenérica debían remediarse colectivamente. Así se inició en el comedor popular cercano a la casa materna para luego, desde la Iglesia, buscar entender la sociedad desde grupos juveniles y asambleas.

Aceptar retos le permitió incursionar en el Programa no escolarizado de Educación Inicial (Pronoei), el Programa de Alfabetización de Adultos Mayores y el Club de Madres “Micaela Bastidas” de los cuales aprendió sus dinámicas de funcionamiento. En ese contexto asumió cargos directivos, desde donde podía establecer orientaciones coherentes con el ámbito y objetivos de dichas entidades mediante mecanismos que mantuvieran su posición jerárquica legítimamente.

De esta manera, Moyano tuvo una activa socialización que la insertó en un nutrido contexto de instituciones sociopolíticas de las que aprendió ávidamente las dinámicas de la política y el poder. Con ello fue construyendo una imagen de vecina comprometida y  dirigente en potencia.

 ¿Cómo participó Moyano Delgado desde los grupos sociales y políticos en los que actuó?

Trabajar en espacios de mayor trascendencia por su alcance territorial y simbólico para VES le permitió aprender de sus lógicas institucionales y desarrollar estilos de trabajo propios.

Optó por los comedores populares y el Programa del Vaso de Leche –bases de la Fepomuves– por considerarlos ámbitos de construcción de ciudadanía con justicia social al ofrecer luchar contra la pobreza alimentaria y la inequidad de género. Justamente, observar en las mujeres gran fuerza interna le hizo apostar por su capacitación para conducir estas organizaciones.

Por ello, como presidenta de la Fepomuves (1986-1990), Moyano apostó por la asamblea como espacio imprescindible para el debate y el establecimiento de responsabilidades repartidas rotativamente para que todas las “compañeras” pudieran realizarlas, lo cual representó una experiencia de aprendizaje compartido. Complementó esta pedagogía llevándolas a otras asambleas de temas que consideraba interesantes para hacerles conocer estilos de debate. Aunó esfuerzos con instituciones cooperantes que ofrecieran técnica y logística para reforzar conocimientos de su trabajo. Asimismo, mostró disposición para atender problemáticas adicionales a su cargo encarándolas con mayor ahínco si afectaban a mujeres a quienes incentivaba a reclamar proponiendo soluciones. Así, muchas de ellas aprendieron a liderar sobre la marcha en distintos niveles territoriales imprimiendo novedad en una política local varonil y desarrollando mayor conciencia sobre sus derechos.

Todo este recorrido cultivó en Moyano un auto-entendimiento y convencimiento como lideresa que la llevó a cumplir sus expectativas, lo cual fortaleció un protagonismo político del cual gustaba. Esto fue reafirmado en el PUM y MAS donde complementó su dirigencia social y “pulió” actitudes y aptitudes como su apuesta por la participación mediante el diálogo reflexivo y el trabajo comprometido de la población para defender sus derechos. Además reforzó su performatividad discursiva al hilar argumentos claros y expresarlos con gestualidad convincente. Entre las aptitudes adquiridas resaltó una mayor capacidad de análisis, gracias al debate con políticos y académicos sobre sus experiencias de trabajo y la coyuntura política.

Así, para quienes trabajaron junto a ella, Moyano representó una dirigente de convicciones claras y de una contagiante fuerza de voluntad que la llevó a construir un paulatino liderazgo carismático basado en aspectos fácticos –su juicio, como respaldo de sus enfoques y criterios; su discurso, como expresión de dicho juicio y como herramienta para inspirar y movilizar– y simbólicos: su constante caminar por VES como signo de activismo, preocupación y esfuerzo en su trabajo con/para el pueblo; su esbeltez corporal, su simpatía y finalmente, el uso de accesorios como su bolso de algodón para llevar documentos de trabajo en lugar del fólder de manila del dirigente varón que denotaba femineidad, juventud, accesibilidad versus neutralidad, adultez, lejanía; respectivamente.

 ¿Qué ideología, objetivos y acciones tuvo el PCP-SL en/para VES?

Como organización política, el PCP-SL buscó “justicia social” al proponer incluir a las masas campesinas y proletarias –relegadas por años política y socialmente– para gobernar junto al partido la nueva “República Popular del Perú”, tal como proponía su guía: El pensamiento Gonzalo. Para esta revolución desplegaron una “Guerra Popular contra el Estado Peruano” rural y urbana, respectivamente.

Su llegada a VES respondió a su visión y objetivo de/para las barriadas: reductos proletarios a concienciar sobre su marginación como clase obrera para que, exacerbando su resentimiento socioeconómico, tomasen las armas “minando” la Capital.

Para conseguirlo “Sendero” debía competir políticamente con las organizaciones sociales y partidos arraigados en democracia y empleó desde la persuasión hasta la coerción terrorista a fin de  descabezarlos. Esta última no era respondida ante la ausencia de dicha práctica en la confrontación política salvadoreña; y Moyano suscribía esa tradición.

 ¿Cómo se grafica el despliegue de su liderazgo frente a la actividad armada de este grupo terrorista?

Su enfrentamiento con el PCP-SL implicó el despliegue de aprendizajes, actitudes y aptitudes en una lid de proyectos políticos en la que su voz y figura gozaban de un liderazgo ya labrado. Moyano tachó la propuesta senderista por desestimar el fortalecimiento institucional local y el trabajo conjunto para construir una sociedad justa y atacar las instancias sociopolíticas mediante el desprestigio, amedrentamiento y atentado.

Por ello, al confrontarlos políticamente, desplegó como “armas simbólicas” su autopercepción como lideresa, su defensa de una democracia con participación popular así como la fortaleza y unidad femenina frente al enemigo. Como “armas concretas”, su discurso para resaltar los productos de un trabajo constante con/para el pueblo, su permanente invocación al debate propositivo al convocar a la población a trabajar desde las organizaciones y, finalmente, exhortar al repudio del radicalismo desde espacios públicos y la prensa.

Su denuncia mediática promovió su liderazgo dentro y fuera de VES tornándose en una dirigente que desde las barriadas se enfrentaba a la subversión. Como menciona José Rodríguez, exalcalde salvadoreño (1990-1992): “Yo pienso que María Elena era consciente de la situación que estaba pasando […] pero tampoco podía abandonar lo que ella estaba haciendo, lo que ella representaba”. 5

FORMATOGALVAN


  1. Rousseau y Hobbes en Perú”. En: La República. Sección Opinión. Lima, 04 de noviembre de 2012
  2. La CVR, creada en 2001 por el gobierno de Valentín Paniagua C., buscó esclarecer las causas y responsabilidades de los actores en el Conflicto Armado Interno (1980-2000).
  3. “Municipio y docencia política”. En: La República. Sección Opinión. Lima, 04 de noviembre de 2012
  4. Bibliotecas “Alberto Flores Galindo” y “Luis Jaime Cisneros” de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), Centro de Documentación de Villa El Salvador de la Escuela Mayor de Gestión Municipal y Centro de información para la Memoria Colectiva y los Derechos Humanos de la Defensoría del Pueblo.
  5. Entrevista personal, 11 de abril de 2013