En la confluencia
de los caminos feministas en Cusco
Alice Pecheur
Université Catholique de Louvain. Lovaina la Nueva, Bélgica
https://orcid.org/0009-0006-4892-6963
DOI: https://doi.org/10.46476/ra.v7i1.242
Introducción1
Al participar en la marcha del 8 de marzo de 2024 en Cusco, me di cuenta que era distinta a las que había vivido anteriormente en Bélgica, país donde resido. El feminismo que presencié estaba profundamente arraigado en realidades locales con luchas que se inscriben tanto en dinámicas globales como en una historia andina singular. Esta experiencia me impulsó a preguntarme: ¿cómo se expresan en la práctica las múltiples fuentes de los feminismos en Cusco?
Sin embargo, persiste en el imaginario colectivo belga —y más ampliamente occidental— la idea de que el feminismo habría sido «importado» a América Latina. Este prejuicio surge sobre la base de una visión neocolonial y occidentalocéntrica que tiende a invisibilizar la multiplicidad de las luchas feministas y su arraigo histórico, cultural y local. De hecho, tanto la cuestión del género como los discursos científicos sobre mujeres racializadas siguen siendo atravesados por una mirada occidental y (neo)colonial (Curiel, 2007; Ochoa Muñoz, 2018).
Metodología
En esta investigación se ha utilizado una metodología cualitativa inspirada por la sociología y la antropología, en una dinámica inductiva. Se sustenta en una experiencia de terreno —la marcha del 8 de marzo de 2024 en Cusco— y en ocho entrevistas semiestructuradas con miembros de colectivos y ONG feministas de la ciudad. Este corpus empírico está completado por una lectura feminista de la historiografía, crítica de la historiografía clásica androcéntrica que mal representa o borra a las mujeres (Guardia, 2021; Rodrigues de Oliveira, 2007; Silverblatt, 2022), y por una exploración de la literatura sobre los feminismos descoloniales y el concepto de ONGización.
La pregunta central que guía esta investigación es: «¿Cómo revelan las especificidades de los feminismos en Cusco su arraigo histórico y cultural y deconstruyen el imaginario neocolonial de una importación de los feminismos desde Occidente?»
Marco teórico: feminismos descoloniales y ONGización
El análisis se inscribe en los aportes de los feminismos descoloniales desarrollados en Abya Yala, e incorpora la noción de colonialidad del género para pensar la co-constitución histórica de raza, género y poder en los contextos coloniales y poscoloniales (Lugones, 2007). Los feminismos descoloniales critican radicalmente la lectura que supone un «progreso en la conquista de derechos de las mujeres» (Espinosa Miñoso, 2016, p. 145), pues esta visión conduce la idea de Europa como punto de partida y de llegada de la historia. Varias autoras proponen entender estos feminismos como un espacio de diálogo abierto donde se construyen ideas feministas que buscan reforzar una voz subalterna (Espinosa Miñoso, 2016; Curiel, 2007).
Paralelamente, el concepto de ONGización, definido por Lacombe (2011) y Karim (2022) como un proceso de formalización de los movimientos sociales que se estructuran en ONG, permite comprender las tensiones actuales del movimiento feminista cusqueño. Este proceso implica transformaciones como la profesionalización, el acceso a financiamientos, pero también debates sobre una posible despolitización (Lacombe, 2011; Karim, 2022). En el contexto cusqueño, esta distinción entre «institucionales» y «autónomas» resulta fundamental para entender las dinámicas internas del movimiento. La noción de ONGización permite comprender las tensiones internas del movimiento feminista cusqueño entre institucionalización, acceso a recursos y preservación de la autonomía política.
Viaje histórico: de la complementariedad a la jerarquización
Desde el preincanato, las relaciones de género en los Andes se han transformado. Antes de la colonización inca, la región andina conocía culturas organizadas en ayllus, donde existía una complementariedad entre lo masculino y lo femenino. Dos linajes paralelos (masculino y femenino) garantizaban el acceso de las mujeres a los recursos y a las tierras (Sigal, 2003; Silverblatt, 2022).
Durante el Tahuantinsuyo (1400-1530), aunque persistía la complementariedad, se gestaron las premisas de una jerarquización. Los incas reorganizaron la cosmología integrando una filiación binaria donde las mujeres descendían de la luna y los hombres del sol. La institucionalización de la virginidad por la creación de las acllas —vírgenes elegidas que podían ser ofrecidas como recompensa— marcó la transformación de las relaciones de género y la posibilidad de apropiarse del trabajo y el cuerpo de las mujeres (Silverblatt, 2022).
La conquista española (1532-1821) profundizó estas jerarquías. Los rituales femeninos fueron prohibidos y las divinidades se consideraron demoníacas. Mujeres respetadas en la cultura prehispánica, fueron perseguidas y calificadas de «brujas» (Federici, 2017; Silverblatt, 2022). La complementariedad andina fue reemplazada por una dominación racial y patriarcal, colocando a las mujeres indígenas en la intersección de formas de opresión.
Hoy en día, la visión de complementariedad entre hombres y mujeres, heredada de las cosmologías andinas, continúa presente en Cusco, en las zonas rurales. Sin embargo, como señala De La Cadena (1991), esta división del trabajo se ha convertido en un mecanismo de jerarquización donde los hombres acceden más a empleos y reconocimiento social, mientras las mujeres quedan relegadas a la esfera rural o a puestos valorados.
Panorama contemporáneo: diversidad y alianzas estratégicas
Las entrevistas realizadas revelan la gran diversidad del movimiento feminista cusqueño contemporáneo. Las militantes provienen de trayectorias variadas y están comprometidas en diferentes estructuras (colectivos, ONG), varias pasando también por instituciones estatales como la RNPM (Red Nacional de Promoción de la Mujer). Un motivo común que construye su compromiso es la experiencia personal de violencias dentro de su familia. Como expresa Juana: «A veces es mi motivo, de que no haya más mujeres que puedan pasar las cosas que yo pasé que las experimenté siendo niña». Las principales luchas giran en torno al derecho al aborto —con matices entre ONG y colectivos— y a la eliminación de los feminicidios. Valentina insiste: «Es importante porque todos los días muere una mujer y una mujer trans». El contexto conservador de Cusco, donde la Iglesia católica ocupa un lugar preponderante, hace que estas luchas sean particularmente difíciles.
A pesar de luchas comunes, existen divergencias relacionadas con la emergencia de las organizaciones, las palancas de cambio movilizadas y la diversidad de origen y edad de las militantes. La distinción entre «institucionales» —organizadas en ONG con acceso a recursos financieros— y «autónomas» —organizadas en colectivos de manera voluntaria— marca una tensión importante, aunque en Cusco estas dos corrientes mantienen un diálogo permanente. Eventos catalizadores como las esterilizaciones forzadas (1990-2000) y el estallido social (2022-2023) han visibilizado fracturas de clase y raza dentro del feminismo peruano. Como explica Paulina: «Hay una gran ruptura dentro del feminismo […] el estallido social hizo que se cayeran las máscaras entre las burguesas y las demás».
Una particularidad del movimiento cusqueño es que muchas mujeres, especialmente de zonas rurales, no se identifican como feministas, aunque llevan luchas similares. Prefieren hablar de «lucha de mujeres» u «organizaciones de mujeres». Esta resistencia al término «feminista» tiene múltiples causas: el estigma asociado al término, la idea de complementariedad andina, y la fractura de clase y raza. Como señala Paulina: «Si las feministas solo representan a ellas, solo representan un sector de mujeres y las demás dicen: ellas no me representan».
Sin embargo, a pesar de estos clivajes, el movimiento feminista de Cusco muestra una voluntad real de alianza. Los colectivos y ONG se reúnen regularmente para asistir a «encuentros regionales» y para organizar manifestaciones en fechas clave (8 de marzo, 28 de mayo, 25 de noviembre). Esta estrategia proviene de una doble necesidad: tener suficientes personas para llevar las luchas feministas y acceder a recursos financieros. No obstante, existe, una ambigüedad sobre el tipo de alianza. Más allá de la unificación de agendas —principalmente alineadas con las de las ONG—, varias militantes expresan la voluntad de hacer emerger un feminismo «desde nosotras», crítico del feminismo limeño y del feminismo blanco. Como dice Sonia: «Lo que siempre les digo también aquí a las chiques es “ojo cuidado, no repliquemos los feminismos, citaditos, citadinos, urbanos blancos. Veamos qué feminismo se puede construir desde acá de Cusco”».
Hacia un feminismo «desde nosotras»
Más allá de las alianzas estratégicas y de la coexistencia entre corrientes institucionales y autónomas, en Cusco emerge una reflexión crítica sobre la necesidad de construir un feminismo «desde nosotras». Esta expresión, recurrente en los discursos de las militantes entrevistadas, remite a la voluntad de producir un pensamiento y una práctica feminista anclados en las experiencias, los cuerpos, las memorias y los territorios andinos. Se trata de una postura que cuestiona la reproducción acrítica de marcos teóricos, agendas y lenguajes provenientes tanto del feminismo hegemónico occidental como del feminismo limeño, percibido como urbano, blanco y de clase media.
El feminismo «desde nosotras» no se define por una ruptura total con otros feminismos, sino por un gesto de reapropiación y resignificación. Como señala Sonia, el desafío no es negar las luchas globales, sino evitar replicar «feminismos citadinos, urbanos, blancos» que no dialogan con las realidades locales. En este sentido, este enfoque se inscribe plenamente en los feminismos descoloniales, que reivindican el carácter situado del conocimiento e implica reconocer las trayectorias históricas de las mujeres andinas, sus formas propias de organización, así como las tensiones entre complementariedad, opresión y resistencia (Espinosa Miñoso, 2016). Lejos de ser una ausencia de conciencia política, esta distancia frente al término «feminismo» puede leerse como una crítica a su carga colonial, clasista y excluyente.
En Cusco, este feminismo en construcción se expresa tanto en los discursos como en las prácticas: en el uso del quechua, en la referencia a figuras históricas locales, en la centralidad del territorio y en la voluntad de articular luchas feministas con demandas más amplias de justicia social. Más que un modelo acabado, el feminismo «desde nosotras» aparece como un proceso abierto, conflictivo y creativo, que cuestiona las jerarquías internas del movimiento feminista y afirma el derecho de las mujeres andinas a nombrar el mundo desde su propia posición.
El análisis del panorama contemporáneo del movimiento feminista cusqueño muestra que la voluntad de alianza entre actoras diversas es ampliamente compartida. Colectivos autónomos y organizaciones institucionales reconocen la necesidad de articularse para sostener las luchas feministas en un contexto adverso, marcado por el conservadurismo, la represión y la precariedad organizativa. Sin embargo, esta voluntad de unidad no elimina las tensiones que atraviesan al movimiento. Las diferencias en los modos de organización, en las prioridades políticas, en el acceso a recursos y en las formas de nombrar las luchas generan una alianza que se construye de manera frágil y negociada. Así, la cooperación aparece como una estrategia indispensable, pero no exenta de ambigüedades, que plantea interrogantes sobre su sostenibilidad y su capacidad de representar la pluralidad de experiencias y demandas de las mujeres en Cusco. Estas tensiones estructuran el presente del movimiento y permiten identificar una serie de desafíos centrales para el futuro de los feminismos cusqueños.
Desafíos y horizontes
Cruzando los pasos teórico, histórico y empírico, la investigación identifica cuatro desafíos mayores para el movimiento feminista cusqueño: primero, mantener un equilibrio entre los recursos que aportan las ONG y la necesidad de preservar autonomía política; segundo, representar la pluralidad de identidades y luchas (feministas urbanas, organizaciones de mujeres rurales, colectivos LGBT+); tercero, superar el conservadurismo religioso y estatal que dificulta la movilización masiva; cuarto, navegar en un contexto político marcado por la represión y la pérdida activa de derechos.
Frente a estos desafíos, el movimiento demuestra una capacidad notable de adaptación estratégica. La alianza entre diferentes actoras, aunque frágil y atravesada por tensiones, permite mantener una presencia en el espacio público y continuar presionando por cambios legislativos y sociales. Como afirma Carmen: «No podemos rendirnos. No se puede. No debemos».
Aportes y conclusión
Esta investigación contribuye a la deconstrucción del imaginario neocolonial que presenta el feminismo como un fenómeno exclusivamente occidental. Los feminismos en Cusco no pueden reducirse a una importación de ideas exteriores: son el resultado de una circulación, reapropiación y construcción política anclada en un contexto local, cultural e histórico específico. Articulando la memoria de luchas pasadas, referencias culturales andinas y dinámicas contemporáneas, el movimiento cusqueño deconstruye la pretensión universal de un feminismo pensado desde Occidente.
Al articular análisis histórico, teórico y empírico, esta investigación pone en evidencia la necesidad de pluralizar nuestras comprensiones del feminismo. No existe «el» feminismo sino feminismos, situados en contextos específicos, que dialogan entre sí sin perder sus especificidades. La movilización del pasado no sirve solamente como herencia, sino como apoyo para comprender y contestar las formas actuales de opresión. El uso del quechua en los nombres de colectivos —Sonqo Warmi, Sayari Warmi, Warmikuna Puririsun—, las referencias a figuras históricas —Micaela Bastidas, Flora Tristán— y la recuperación de la imagen de las «brujas» criminalizadas durante la colonización testimonian una voluntad de construir un feminismo situado y crítico.
Esta investigación subraya la importancia metodológica de escuchar las voces de las protagonistas. Como plantea Iavarone-Turcotte (2023), las mujeres minorizadas son las mejor «posicionadas» para hablar de su realidad. Colocar sus testimonios en el centro del análisis no es solo una cuestión ética sino epistemológica: permite producir conocimientos más justos y cercanos a las realidades vividas.
Los feminismos en Cusco emergen como espacios de confluencia donde se encuentran memorias ancestrales, resistencias contemporáneas y aspiraciones de transformación social. El movimiento feminista cusqueño no solo lucha por derechos específicos, sino que realiza una operación descolonial más amplia: reivindica el derecho de las mujeres andinas a ser sujetas de su propia historia y de sus propias luchas.
Referencias
Curiel, O. (2007). Crítica poscolonial desde las prácticas políticas del feminismo antirracista. Nómadas, (26), 92-101.
De La Cadena, M. (1991). Las mujeres son más indias: Etnicidad y género en una comunidad del Cusco. Revista Andina, 9(1), 7-29.
Espinosa Miñoso, Y. (2016). De por qué es necesario un feminismo descolonial: diferenciación, dominación coconstitutiva de la modernidad occidental y el fin de la política de identidad. Solar, 12(1), 141-171.
Federici, S. (2017). Caliban et la sorcière. Femmes, corps et accumulation primitive (J. Guazzini, Trad.). Entremonde/Senonevero.
Guardia, S. B. (2021). Mujeres peruanas. El otro lado de la historia (6.ª ed.). Edición del autor.
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Karim, N. (2022). Les mouvements féministes et les mouvements de femmes dans le contexte de l’élimination de la violence contre les femmes et les filles: Une analyse documentaire externe. Fonds d’affectation spéciale des Nations Unies pour l’élimination de la violence à l’égard des femmes. https://untf.unwomen.org/sites/default/files/2022-07/2022_FR_Feminist%20and%20Women%27s%20Movements.pdf
Lacombe, D. (2011). Entre survivance des ONG et mise en mouvement: Pratiques et débats des féminismes nicaraguayens à l’heure de la globalisation du genre. Cultures & Conflits, 83(3), 15-37.
Lugones, M. (2007). Heterosexualism and the Colonial/Modern Gender System. Hypatia, 22(1), 186-219.
Ochoa Muñoz, K. (2018). Feminismos de(s) coloniales. Conceptos clave en los estudios de género (Vol.2, pp.108-121).
Rodrigues de Oliveira, S. (2007). Os indícios do possível: Heroínas, líderes e guerreiras nas tradições históricas do Peru pré-hispânico e colonial. Labrys, études féministes.
Sigal, P. H. (2003). Infamous desire: Male homosexuality in colonial Latin America. University of Chicago Press.
Silverblatt, I. (2022). Luna, Sol y Brujas: Género y clases en los Andes prehispánicos y coloniales. Centro Bartolomé de Las Casas.
1. Tesis para optar el grado de Master en sciences de la population et du développement, à finalité spécialisée: développement. Université Catholique de Louvain (UCLouvain). Bélgica, 2025. Disponible en: https://hdl.handle.net/2078.2/45487