El desayuno electoral como escenario de politización de la familia: 

representaciones y reacciones en la elección presidencial peruana de 2021

 

 

Jairo Rodriguez Bustamante

University of North Carolina at Greensboro, Estados Unidos

https://orcid.org/0000-0002-4929-4025

jcalebrb@gmail.com

 

Recibido: 07.04.2026

Aceptado: 08.07.2026

DOI: https://doi.org/10.46476/ra.v7i1.254

 

Resumen

El artículo analiza la representación de la familia peruana durante la campaña presidencial de 2021, centrada en los candidatos Pedro Castillo y Keiko Fujimori. Desde el concepto de politización de la familia— entendido como el uso estratégico de narrativas familiares en debates políticos —se examina cómo este proceso se manifiesta en el desayuno electoral: una tradición política peruana en la que los candidatos interactúan públicamente con sus familiares y círculo cercano para influir en los votantes indecisos el día de la elección. Para el estudio, de alcance exploratorio, se utilizó una metodología predominantemente cualitativa basada en el análisis de videos del evento difundidos por medios de comunicación en YouTube y 315 comentarios asociados. Los resultados sugieren que, aunque los candidatos proyectaron representaciones igualitaristas de la familia, en sus discursos persistió un modelo familiar tradicional centrado en el jefe proveedor. Por otro lado, una parte significativa de los usuarios interpretó estas representaciones desde tres perspectivas: la etnicidad, cuyas referencias oscilaron entre la autenticidad nacional y lo extranjero; percepciones de desajuste situacional, especialmente cuando los candidatos y sus familias aparecían fuera de contexto en determinados espacios populares; y la familia extendida, utilizada como un recurso para valorar o cuestionar atributos asociados a las trayectorias políticas de los candidatos.

Palabras clave: politización de la familia, desayuno electoral, campañas electorales, representaciones familiares, redes sociales.

 

The Electoral Breakfast as a Site of Family Politicization: Representations and Reactions in Peru’s 2021 Presidential Election

Abstract

This article examines the representation of the Peruvian family during the 2021 presidential campaign, focusing on candidates Pedro Castillo and Keiko Fujimori. Drawing on the concept of the politicization of family—defined as the strategic use of family narratives in political debates—it explores how this process unfolded through the electoral breakfast, a Peruvian political tradition in which presidential candidates publicly interact with their family members and close associates in an effort to influence undecided voters on election day. Adopting an exploratory research design, the study employs a predominantly qualitative methodology based on the analysis of YouTube videos of the event published by news media outlets and 315 associated user comments. The findings suggest that, although both candidates projected egalitarian representations of the family, their discourse continued to reproduce the breadwinner traditional family model. At the same time, a substantial proportion of users interpreted these representations through three main lenses: ethnicity, with references ranging from national authenticity to foreignness; perceptions of situational mismatch, particularly when candidates and their families appeared out of place in popular social settings; and the extended family, which served as a resource for evaluating or contesting personal attributes linked to the candidates’ political trajectories.

Keywords: politicization of family; electoral breakfast; campaigns; family representations; social media.

 

O Café da Manhã Eleitoral como Espaço de Politização da Família: Representações e Reações na Eleição Presidencial Peruana de 2021

Resumo

Este artigo examina a representação da família peruana durante a campanha presidencial de 2021, com foco nos candidatos Pedro Castillo e Keiko Fujimori. Partindo do conceito de politização da família — entendido como o uso estratégico de narrativas familiares nos debates políticos —, analisa como esse processo se manifesta no café da manhã eleitoral, uma tradição política peruana na qual os candidatos à presidência interagem publicamente com seus familiares e pessoas próximas na tentativa de influenciar os eleitores indecisos no dia da eleição. Adotando um desenho de pesquisa exploratório, o estudo utiliza uma metodologia predominantemente qualitativa, baseada na análise de vídeos do evento publicados por meios de comunicação no YouTube e de 315 comentários de usuários associados. Os resultados sugerem que, embora ambos os candidatos tenham projetado representações igualitárias da família, seus discursos continuaram a reproduzir o modelo tradicional de família centrado no provedor. Ao mesmo tempo, uma parcela significativa dos usuários interpretou essas representações a partir de três perspectivas principais: a etnicidade, com referências que oscilaram entre a autenticidade nacional e a estrangeiridade; as percepções de desajuste situacional, especialmente quando os candidatos e seus familiares apareciam deslocados em determinados espaços populares; e a família extensa, utilizada como um recurso para avaliar ou contestar atributos pessoais associados às trajetórias políticas dos candidatos.

Palavras-chave: politização da família; café da manhã eleitoral; campanhas eleitorais; representações familiares; redes sociais.

 

1. Introducción

En años recientes, el debate sobre la familia en el Perú ha estado marcado por la inclusión de una agenda moral o religiosa promovida por organizaciones políticas provida y profamilia de orientación conservadora. Si bien esta agenda no se ha convertido en un tema central del debate político-electoral, sigue siendo recurrente, especialmente cuando se busca movilizar votos dentro de comunidades religiosas o conservadoras (Gil, 2022). La literatura peruana ha puesto énfasis en el estudio de estos nuevos grupos conservadores, en sus respectivas agendas y sus vínculos con el establishment político (Fonseca, 2022; Gil, 2022; 2024; Pérez, 2017, entre otros). No obstante, aún se conoce poco sobre cómo estas narrativas familiares son representadas por los candidatos en sus estrategias políticas y cómo el electorado reacciona, interpreta o disputa dichas representaciones.

Este artículo busca abordar de manera exploratoria esta brecha. Para ello, responde a las siguientes preguntas: ¿cómo se representan a sí mismos y a sus familias los candidatos para ganar votos en un país conservador como el Perú?, y ¿qué aspectos de esta representación de la familia son más discutidos por los usuarios en redes sociales? Los hallazgos muestran que, pese a desenvolverse en un contexto marcado por narrativas conservadoras, los candidatos analizados —Pedro Castillo y Keiko Fujimori— proyectaron versiones igualitaristas de sus familias y de sus roles conyugales. Sin embargo, estas representaciones coexistieron con la persistencia de un modelo familiar centrado en la figura del jefe proveedor. En cuanto a las reacciones de los usuarios, una parte significativa de la discusión se concentró en tres dimensiones: la etnicidad familiar, el desencaje situacional y la familia extendida, elementos utilizados como criterios para validar o cuestionar la legitimidad de los candidatos y sus trayectorias familiares y políticas.

 

2. Politización de la familia

La politización de la familia es un concepto que alude a la creciente discusión y uso estratégico de narrativas familiares en los debates políticos. En este proceso, los candidatos suelen presentarse como «los verdaderos defensores de la familia» e incorporan en sus campañas relatos sobre paternidad, infancia, crianza y relaciones con padres, cónyuges e hijos con fines electorales (Burge, Hodges y Rinaldi, 2020). La literatura sobre el tema, predominantemente norteamericana, se ha orientado en dos direcciones principales: por un lado, describe cómo la paternidad y la maternidad influyen en las preferencias políticas de los ciudadanos (Elder y Greene, 2012) y cómo la maternidad puede influir en la participación de candidatas mujeres con hijos en las contiendas electorales (Deason, Greenlee, and Langner, 2015); por otro, la literatura examina cómo los candidatos se representan a sí mismos en relación con sus familias y cómo los medios de comunicación median esta retórica de forma racializada y con sesgos de género (Burge, Hodges y Rinaldi, 2020). La retórica familiar, como menciona Collins (2012), funciona en estos espacios como «un marcador maleable y ambiguo que condensa una serie de significados raciales, los cuales a su vez se refractan a través de ideas de género, clase e identidad nacional» (p. 127).

En América Latina, la politización de la familia ha recibido escasa atención. Sin embargo, las investigaciones existentes pueden agruparse en dos vertientes principales. La primera, vinculada a los estudios sobre élites políticas, analiza el capital político familiar como una ventaja electoral (Joignant, 2014) y examina cómo determinadas carreras políticas se construyen de manera asociada entre matrimonios (Martín, 2019; 2025). La segunda, procedente de los estudios de comunicación política, se ha centrado en el uso estratégico de la familia durante las campañas electorales (Fernández y Toscana, 2014), así como en su función para humanizar a los candidatos y fortalecer los vínculos afectivos con el electorado (Fox y Fuertes, ٢٠١٨).

En el contexto peruano, donde tampoco se ha desarrollado una línea específica de investigación, existen algunos estudios que permiten aproximarse indirectamente a este proceso. En primer lugar, Kanashiro (2018) analiza la incorporación de las esposas en la propaganda electoral peruana desde 1980. La autora señala que estas actúan simultáneamente como compañeras políticas y recursos visuales al servicio de la candidatura masculina. Esta estrategia presenta a la pareja como encarnación de un ideal de familia tradicional que se consolidaría en campañas posteriores. En ese sentido, el estudio muestra cómo la representación de la familia trasciende el ámbito privado y adquiere una función política dentro de las campañas electorales. En segundo lugar, Li (2021) examina las barreras intrafamiliares que enfrentan las mujeres que deciden postular a cargos de representación política. La autora identifica visiones predominantes dentro del hogar que refuerzan una división sexual del trabajo, confinando a las mujeres al ámbito privado y contribuyendo a normalizar su exclusión relativa de la esfera pública. Aunque la familia no constituye el foco central de su análisis, el estudio evidencia cómo las dinámicas familiares influyen en las oportunidades de participación política y en la reproducción de desigualdades de género. Finalmente, Nureña, Toche y Pérez-Pachas (2022) analizan las preferencias étnicas del electorado andino y muestran cómo estas tienden a cuestionar a candidatos asociados con la élite criolla limeña —cuyo estatus se sustenta en estructuras familiares extendidas organizadas en torno al linaje, el apellido y estrategias matrimoniales orientadas a preservar vínculos con inmigrantes europeos u otros miembros de la élite—. Si bien los autores no examinan directamente la familia como objeto de estudio, sus hallazgos sugieren que determinados atributos familiares vinculados al origen étnico y a la pertenencia social adquieren relevancia política, en la medida en que los candidatos despliegan estrategias de autorrepresentación destinadas a mostrarse más cercanos al electorado andino.

En conjunto, estas investigaciones refuerzan la noción de que la familia es inherentemente política, ya que moldea la participación de los individuos, así como las actitudes y preferencias de los electores. En ese sentido, las narrativas familiares constituyen un marco de referencia significativo para las agendas, los discursos y las iniciativas políticas (Elder y Greene, 2012). No obstante, estas narrativas trascienden la mera exhibición pública de los vínculos familiares de los candidatos. Como señalan Burge et al. (2020), la politización de la familia también funciona como un archivo de la retórica nacional y un reflejo de las ideologías culturales de una nación, haciendo visibles debates más amplios sobre la familia, en los que convergen categorías como la raza, la clase, el género y la identidad nacional.

A partir de esta perspectiva, el presente estudio busca introducir y ampliar de manera exploratoria la comprensión de la politización de la familia en el Perú, incorporando dimensiones como la etnicidad, la representación situacional de los candidatos y las percepciones sobre la familia extendida, esta última una singularidad de alta prevalencia en los hogares latinoamericanos (Esteve, Castro-Martín y Castro Torres, 2022). Para efectos de delimitación conceptual, a partir de lo propuesto por Burge et al. (2020), se entiende por politización de la familia el uso estratégico de las narrativas familiares con fines electorales por parte de los candidatos. Esta conceptualización distingue dos niveles interrelacionados: (1) la autorrepresentación de los candidatos, referida a la forma en que estos se presentan a sí mismos y a sus familias en un contexto electoral específico; y (2) la recepción de dichas representaciones por parte del público, entendida como las interpretaciones, validaciones o cuestionamientos que los usuarios realizan al interactuar en espacios públicos digitales.

 

3. Metodología

Con el objetivo de examinar cómo los candidatos se autorrepresentan y presentan a sus familias, así como identificar qué aspectos de este proceso de politización fueron más debatidos por los usuarios en redes sociales, se analizó la campaña electoral peruana de 2021. La investigación se centró en los desayunos electorales de Pedro Castillo —maestro de origen andino-rural— y Keiko Fujimori— hija del dictador Alberto Fujimori, de ascendencia japonesa— quienes disputaron la segunda vuelta presidencial y representan trayectorias sociales, familiares y políticas distintas.

El desayuno electoral es una tradición política peruana instituida desde la década de 1990, en el gobierno de Alberto Fujimori. Se trata de un evento en el que los candidatos, antes de emitir su voto, escenifican ante los medios de comunicación un desayuno en espacios vinculados a su vida personal y política, como sus hogares, locales de campaña, organizaciones comunales o comunidades asociadas a sus bases de apoyo político. El objetivo es exhibir su entorno familiar y su círculo político más cercano, en un intento por influir en los votantes indecisos. Este evento adquiere especial relevancia debido a su alta visibilidad mediática, ya que permite la captura de momentos que suelen viralizarse rápidamente en redes sociales (Infobae, 2022). En este sentido, constituye una oportunidad privilegiada para analizar la interacción de los usuarios con las representaciones familiares de los candidatos.

Para examinar el evento y sus repercusiones en redes sociales, se empleó una metodología predominantemente cualitativa. Mediante muestreo de bola de nieve, se inició la búsqueda de videos en YouTube con el título «desayuno electoral 2021». La selección consideró únicamente videos publicados por medios de comunicación peruanos, excluyéndose aquellos producidos por usuarios individuales. La búsqueda dio como resultado nueve videos en total: tres correspondientes a la primera vuelta y seis a la segunda vuelta.

Posteriormente, se recopilaron todos los comentarios de cada video y se obtuvo un total de 3307 comentarios. Dado que el objetivo del estudio era analizar la politización de la familia, la unidad de análisis estuvo constituida por las referencias familiares presentes en la interacción de los usuarios. Por ello se seleccionaron aquellos comentarios que contenían palabras claves relacionadas con el término «familia», tales como «padre», «madre», «hijo», «hija», «hermano», «hermana». Este procedimiento permitió identificar las intervenciones en las que los usuarios hacían referencia explícita a la familia de los candidatos o a relaciones familiares utilizadas para evaluarlos electoralmente. La submuestra final quedó conformada por 315 comentarios.

Por último, se realizó un análisis de contenido de los videos mediante una ficha diseñada para identificar las principales tendencias en las narrativas familiares de los candidatos, este proceso se complementó con la información de notas periodísticas y fotografías publicadas por los medios de comunicación que cubrieron la jornada electoral. Paralelamente, los comentarios fueron analizados a partir de categorías construidas inductivamente mediante una lectura sistemática de los datos y posteriormente cuantificada para identificar los temas más recurrentes. Este proceso permitió distinguir tres ejes temáticos en las reacciones de los usuarios: la etnicidad familiar, el desajuste situacional de los candidatos y sus familias1 y la familia extendida. No obstante, es necesario reconocer las limitaciones de esta aproximación. Los comentarios de YouTube constituyen un espacio particularmente polarizado y no representativo de la población peruana en su conjunto. En consecuencia, los hallazgos, presentados a continuación, tienen un alcance exploratorio y las interpretaciones sobre etnia, desajuste situacional y familia extendida deben entenderse como referidas al espacio discursivo específico de los comentarios analizados, sin pretensión de generalización hacia el conjunto de la sociedad peruana.

 

4. Resultados

¿Hacia una representación más igualitaria de la familia?

A pesar de representar proyectos políticos opuestos y pertenecer a trayectorias sociales marcadamente distintas, Pedro Castillo y Keiko Fujimori convergieron en una estrategia de representación familiar similar. El análisis del desayuno electoral de 2021 revela que, en medio de una intensa polarización política, ambos candidatos mostraron una representación ambivalente de la familia: por un lado, incorporaron elementos asociados a relaciones conyugales más igualitaristas; por otro, mantuvieron la centralidad del arquetipo del jefe de hogar proveedor, en consonancia con posturas conservadoras en materia de género, matrimonio igualitario y aborto (La República, 2021).

Pedro Castillo llevó a cabo el evento en su casa, ubicada en Puña, región Cajamarca. En los videos analizados, el candidato aparece rodeado de su esposa, hijos, padres y hermanos. Su narrativa se centró en la herencia familiar campesina como núcleo de identidad y legitimidad, enfatizando valores como la humildad y la generosidad y elementos simbólicos como la «sangre» y su origen rural. Paralelamente, Castillo proyectó una imagen de padre proveedor. En los videos se le puede observar repartiendo alimentos entre los periodistas con frases como «que alcance para todos» y «que nadie se quede sin comida», vinculando su discurso con las familias afectadas por la inseguridad alimentaria durante la pandemia de la COVID-19.

Esta figura del proveedor se matizó con gestos públicos orientados a mostrar una distribución más igualitarista de las labores domésticas. Ante la pregunta de una periodista sobre si ayudaba a su esposa en el hogar, Castillo respondió afirmativamente. Además, una fotografía publicada por Los Angeles Times lo muestra preparando el desayuno familiar ataviado con ropa campesina (ver Figura 1). No obstante, este discurso contrastó con una imagen más distante de su esposa en el desayuno electoral de la segunda vuelta, donde ella queda relegada al cuidado de los hijos y encargada de las labores domésticas.

Figura 1

Representación de Castillo en el Desayuno Electoral

 

Al promediar las 9:30 a.m., el candidato Pedro Castillo acompañó a su centro de votación a su esposa, Lilia Paredes. Posteriormente se dirigirá al suyo para emitir su voto. (Foto: Hugo Curotto / @photo.gec)

Nota. De El Peruano, por H. Curotto, 2021.

«Me siento muy nutrido. Esta es mi casa, esta es mi herencia, esta es mi sangre y, en nombre de esta sangre y en nombre de esta familia, yo quisiera extender mi mayor deseo a toda la población, a todo el pueblo peruano».

El candidato presidencial por el partido Perú Libre, Pedro Castillo

Nota. De Los Angeles Times, por Associated Press, 2021.

«Sí, nosotros mismos lo preparamos [el desayuno]. No hay empleadas acá... Nosotros mismos hemos tratado de hacerlo con alimentos de nuestra zona... y voy a repartir los tamales [comida] para todos».

 

Por su parte, Keiko Fujimori trasladó el evento a un Asentamiento Humano de Lima, donde estuvo acompañada por su esposo, sus dos hijas y dos de sus hermanos. Su narrativa se articuló en relación con dos ejes principales: la reconciliación familiar y el modelo de maternidad proveedora. El primer discurso hace referencia a su acercamiento público con su hermano Kenji —tras tensiones por el indulto a su padre, Alberto Fujimori—, de esta forma proyectó una imagen de unidad familiar mediante un acto de reconciliación, cuyo mensaje se mantendría durante el desayuno electoral.

El segundo eje central en su narrativa fue la exaltación de su identidad como madre y la celebración de la resiliencia de la mujer peruana como sustento del hogar (ver Figura 2). Keiko se dirige a las madres solteras y dirigentes de las asociaciones populares, vinculando su propia experiencia materna con la lucha cotidiana de las mujeres en contextos de pobreza ante la ausencia del Estado. Esta apelación a la maternidad se combina con la imagen de cercanía y alianza conyugal moderna con su esposo Mark Vito. A diferencia de su imagen doméstica en 2016 —cuando apareció cocinando y atendiendo a sus hijas—, en 2021 se la mostró tomada de la mano de su esposo. Este, presentado como un empresario «exitoso», tomó la palabra para elogiarla y declarar su «orgullo», describiéndola como «una mujer valiente» y «preparada para liderar el país». Con este gesto se refuerza la imagen de Keiko como líder capaz, avalada por su pareja, y, al mismo tiempo, exhibe un modelo familiar de clase media-alta unida y exitosa.

 

Figura 2

Representación de Fujimori en el Desayuno Electoral

Keiko Fujimori: 52.43%, Pedro Castillo: 47.56%Nota. De Andina, por J. Rodríguez, 2021.

«Agradecerles a las mamitas dirigentes de las asociaciones de base, dirigentes de ollas comunes, vasos de leche... ustedes que día a día sacan adelante a sus hijos y expresan su solidaridad con los demás, erigiéndose con mucha creatividad aunque el Estado las haya dejado de lado... Ustedes saben que esta elección la definen las mujeres... Ha llegado el momento de la mujer peruana».

Keiko Fujimori llegó al desayuno electoral en San Juan de Lurigancho acompañada por miembros de su familia. (Foto: Hugo Perez / @photo.gec)Nota. De El Comercio, por H. Pérez, 2021.

«Estoy muy orgulloso de mi esposa. Es una mujer valiente que ha enfrentado muchos retos. Retos de todo tipo y siempre los ha enfrentado con mucha convicción y alegría... y estoy convencido que tú, Keiko, ya estás preparada para dirigir este país...Les invito a votar por el Perú y por sus hijos»

 

Ambos candidatos incorporaron elementos que sugieren una mayor equidad en la distribución de roles familiares: Castillo mediante la visibilización de su participación en tareas domésticas y Fujimori a través de la proyección de una alianza conyugal de apariencia más horizontal en el espacio público. Sin embargo, estos gestos coexistieron con narrativas que reafirmaban roles tradicionales de género: la figura del proveedor en el caso de Castillo y la maternidad sacrificial proveedora como eje narrativo en el de Fujimori. Esta combinación sugiere que las representaciones familiares proyectadas durante la campaña no reemplazaron los modelos tradicionales, sino que incorporaron elementos de una visión igualitarista de la familia. Lo que no implica necesariamente una transformación de las relaciones de género que estruturan dichos modelos familiares.

Esta tensión entre elementos igualitaristas y tradicionales en la autorrepresentación de los candidatos no operó en un vacío, sino que fue activamente interpretada y cuestionada por el público. Para comprender cómo se procesó esta politización de la familia, el análisis se desplaza ahora hacia las reacciones de los usuarios en YouTube. Como se verá a continuación, en conjunto, la etnicidad (23 %), las reacciones hacia los hijos e hijas de los candidatos (18 %) y las referencias a la familia extendida (11 %) concentraron el 55 % de los 315 comentarios analizados, constituyéndose en los principales ejes de discusión sobre la familia por parte de los usuarios. Debido a que un mismo comentario podía abordar simultáneamente más de una dimensión de análisis, las categorías empleadas no son mutuamente excluyentes.

Etnicidad en debate: autenticidad vs. extranjería

La etnicidad emergió como el tema más discutido de los comentarios (23 %), a su vez, marcados por una asimetría radical en la valoración de los candidatos. Como se muestra en el Gráfico 1, el 100 % de los comentarios sobre Keiko Fujimori fueron unánimemente negativos. Los usuarios utilizaron un repertorio de palabras asociadas a su ascendencia japonesa y su vínculo conyugal con un ciudadano estadounidense, percibidos como falta de autenticidad peruana. Entre los recursos empleados destacaron referencias a estereotipos gastronómicos, mediante alusiones a la cadena de comida rápida McDonald’s y al sushi, plato tradicional de la gastronomía japonesa. Asimismo, aparecieron expresiones explícitas como «familia de japoneses» o «extranjeros», utilizadas para cuestionar la pertenencia nacional de la candidata y de su núcleo familiar.

Gráfico 1

Distribución de Comentarios en relación con la etnicidad del Candidato

 

El gráfico de barras horizontales compara la proporción de resultados positivos y negativos entre dos grupos llamados Fujinovi y Castillo, mostrando que Fujinovi tiene solo resultados negativos mientras que Castillo tiene una mayoría de resultados positivos.

Descripción generada con IA

Por el contrario, los comentarios sobre la etnicidad de Pedro Castillo fueron mayoritariamente positivos (81 %). Como se muestra en la Tabla 1, su familia fue enmarcada como «familia típica», «verdaderos peruanos», símbolos del «Perú multicultural» o la verdadera «familia peruana». Estas reacciones positivas fueron reforzadas por la cobertura mediática que describió la escena como una «estampa peruana» con elementos tradicionales. No obstante, un 19 % de comentarios negativos vinculó esta identidad con lo subversivo, usando epítetos como «terrucos» o «familia de comunistas», mostrando la persistencia de estigmas asociadas al conflicto armado interno hacia lo rural y lo andino.

 

Tabla 1

Comparativa de comentarios sobre etnicidad de Castillo y Fujimori

Pedro Castillo

Keiko Fujimori

Reacción positiva

Reacción negativa

Me llena de emoción mirar esa familia típica de mi hermosa tierra... somos afortunados de nacer en Cajamarca.

A la señora K le faltó en su desayuno un combo
Mc Donald. Para su esposo. También le faltó añadir sushi para ella y su clan oriental.

...estos son los verdaderos peruanos, vamos Dios permitió que un MAESTRO DIRIJA AL Perú,
que bendición.

No compares, familia japonesa que no tienen raíces peruanas.

Reacción negativa

Reacción positiva

...ese terruco es la miseria con su idea de comunismo. Ojalá no ganes y que gane el Perú
y su democracia.

(La muestra no mostró una reacción positiva)

 

Desajuste situacional: la performance familiar en escrutinio

El segundo foco de atención de los comentarios (18%) fueron las reacciones dirigidas hacia los hijos e hijas de los candidatos, cuya actitud fue percibida como un indicador de autenticidad y coherencia entre la representación del candidato y su familia y los escenarios escogidos para la realización del evento. Para ambos candidatos, la evaluación de los usuarios fue diametralmente opuesta. Mientras las reacciones hacia los hijos de Castillo fueron mayoritariamente positivas, pues se les percibía como parte natural del espacio físico, las hijas de Fujimori fueron percibidas como ajenas a este.

La familia de Castillo fue señalada como coherente y auténtica. De acuerdo con los videos, el hijo y las hijas de Castillo asumieron un rol protagónico. El candidato, por su parte, aparece junto a su hija menor con gestos de cercanía, mientras que su hija mayor dirige la oración para bendecir los alimentos —una práctica vinculada a la tradición evangélica de la familia—. Como se muestra en el Gráfico 2, los comentarios fueron mayoritariamente positivos (70 %), destacando la ternura, los «valores» familiares, la cercanía del padre y el hecho de que la hija mayor sea adoptada, aunque algunos usuarios incluyeron connotaciones afectivo-sexuales hacia los hijos mayores del candidato (ver Tabla 2).

 

Gráfico 2

Distribución de comentarios en relación con los hijos de los candidatos

La gráfica compara la proporción de resultados positivos y negativos para Fujimori y Castillo, mostrando que Fujimori tiene un porcentaje mayor de resultados negativos mientras que Castillo tiene un porcentaje mayor de resultados positivos.

Descripción generada con IA

La familia de Fujimori fue percibida como situacionalmente incoherente. Sus hijas, mostradas en segundo plano, aparecieron en los videos con mascarillas y manteniendo el distanciamiento social requerido por las medidas adoptadas durante la pandemia de la COVID-19. Frente a esta representación, los usuarios interpretaron el comportamiento de las hijas como distantes e incómodas, aludiendo a que no se encontraban en un ambiente acorde con su «estatus» o «clase social». Entre los comentarios (86 % negativos), se incluyeron frases como «no querían comer», «miran el desayuno con desprecio», muestran rechazo porque «están en un lugar maloliente» o porque «las llevaron a un cerro» (ver Tabla 2). La actitud de la familia fue percibida por los usuarios como una intrusión hipócrita en un espacio de pobreza, invalidando su intento de cercanía a un electorado popular.

 

Tabla 2

Comparativa de comentarios sobre performance de los hijos de Castillo y Fujimori

Pedro Castillo

Keiko Fujimori

Tendencia Principal: Positiva

Tendencia Principal: Negativa

No me gusta Pedro Castillo!! Pero su hija
pequeña es muy tierna Un emoji sonriente con manos abrazando seguido de tres corazones rojos brillantes.

Descripción generada con IA

Llevar a un cerro a sus hijas, para tener un desayuno privado, sólo para tomarse fotos, es una hipocresía.

Su hija mayor es adoptada. Son una familia con valores con bondad. Dios los bendiga.

…su hija miro el desayuno con desprecio ... Qué dirán sus hijas de la Keiko en que barrio mal oliente he llegado.

Connotación afectivo-sexual

Connotación afectivo-sexual

No les pasa que el pasa que el hijo de Castillo Tres emojis sonrientes con ojos en forma de corazones rosas.

Descripción generada con IA.

Alguien más vio las hijas de Keiko. No sé, cómo que se me dio sensación de votar por ella.

 

La familia extendida como elemento de validación

El tercer factor de reacción identificado en los comentarios fue la valoración de la familia extensa (14 %) como un criterio para evaluar la autenticidad de los candidatos. Sin embargo, esta valoración fue marcadamente asimétrica. Mientras que la familia extensa de Castillo fue interpretada como una fuente de arraigo social, cercanía y autenticidad, la de Fujimori fue evaluada negativamente debido a su asociación con el legado autoritario de su padre y a los conflictos familiares que adquirieron visibilidad pública antes y durante la contienda electoral.

Como se muestra en el Gráfico 3, la familia extensa de Fujimori tuvo una marcada tendencia negativa entre los usuarios (96 %). En los videos del desayuno electoral, se la muestra acompañada de su hermano Kenji y su hermana Sachi, quienes tuvieron un rol protagónico al dirigir algunas palabras durante el evento. Las críticas se concentraron en el legado autoritario y criminal de su padre, las dinámicas de conflicto y reconciliación interesada con su hermano Kenji (percibida como un cálculo político) y la relación rota con su madre. Un único comentario positivo rescató la figura paterna por su rol en la lucha antiterrorista y el crecimiento económico del país, evidenciando la persistencia de esta narrativa en los usuarios analizados.

 

Gráfico 3

Distribución de comentarios en relación con la familia extendida de los candidatos

El gráfico compara la proporción de resultados positivos y negativos para Fujimori y Castillo, mostrando que Fujimori tiene una mayoría de resultados negativos mientras que Castillo tiene una mayoría de resultados positivos.

Descripción generada con IA

Para Pedro Castillo, en cambio, la familia extensa se constituyó en una fuente de valoración positiva. La imagen del candidato junto a sus padres y hermanos en su hogar rural fue leída como un signo de humildad, raigambre y valores tradicionales. De los comentarios dirigidos a la familia del candidato, el 67 % fueron positivos, elogiaron su cercanía afectuosa con sus padres, el gesto de respeto hacia ellos y la «unión» fraternal con sus hermanos. No obstante, los comentarios negativos (33 %) aplicaron un estigma político con lo andino, asociando su apellido Terrones con el término «terruco» o señalando supuestos vínculos familiares con grupos terroristas. Esta contra narrativa, aunque minoritaria, revela el uso de estigmas como recurso discursivo para deslegitimar no solo las identidades políticas asociadas a lo andino y popular, sino también a lo familiar en espacios de discusión polarizada (ver Tabla 3).

Tabla 3

Comparativa de comentarios sobre la familia extendida de Castillo y Fujimori

 

Pedro Castillo

Keiko Fujimori

Tendencia Principal: Positiva

Tendencia Principal: Negativa

Lo primero que hizo Castillo al partir el pan fue darle a sus padres y a los padres de su esposa. Respeto y prioridad a los mayores.

Quien fue, qué hizo [el] régimen dictatorial [de] Alberto Fujimori, el padre de Keiko.

Qué linda familia de unión entre sus padres y hermanos del sr. Candidato, Sr. Pedro Castillo de Perú Libre. Es una persona humilde y de buen corazón y compartir con todos que le acompañan.

En dónde está la mamá de Keiko, ¿está enfermita? O ¿está? ¿Por ahí? Porque a lo mejor yo no la veo. En verdad lo ignoro por eso pregunto.

Connotación negativa

Connotación positiva

Yo viendo a su papá del terruco, oh mejor dicho terrones.

Yo no hablo de que el señor Alberto sea santo, porque tampoco lo es, sin embargo, la que se está postulando es Keiko Fujimori no Alberto.

Su hermana estuvo en el MOVADEF y hasta esta o estuvo presa por ello.

 

Consideradas en conjunto, las tres dimensiones analizadas muestran una marcada asimetría en la valoración de los candidatos. Mientras Pedro Castillo recibió evaluaciones predominantemente positivas en relación con su origen étnico, la participación de sus hijos y la presencia de su familia extendida, Keiko Fujimori concentró valoraciones mayoritariamente negativas en las mismas dimensiones. Estos resultados sugieren que la familia no operó únicamente como un elemento complementario de la imagen de campaña, sino como un criterio a partir del cual los usuarios evaluaron la autenticidad, legitimidad y cercanía de los candidatos.

5. Discusión

Este estudio examinó cómo se politizó la familia durante el desayuno electoral peruano de 2021, mediante el análisis tanto de la autorrepresentación de los candidatos como la recepción e interpretación pública de estas narrativas. Los resultados, dentro del alcance exploratorio de la investigación, revelan un proceso complejo donde las representaciones familiares chocan con las identidades, memorias y jerarquías sociales, al menos, en el espacio digital analizado.

Dentro de lo descrito desde el concepto de politización de la familia, se observa que ambos candidatos —con tendencias políticas e ideológicas distintas— presentaron de manera similar una imagen tradicional en torno a variantes del modelo de jefe proveedor. Pedro Castillo proyectó la figura del jefe proveedor andino: un proveedor cuya legitimidad emana de su arraigo a la tierra y la familia extensa rural. Además de un discurso anti-establishment que se alinea con el patrón de rechazo a la élite criolla limeña descrito por Nureña et al. (2022). Keiko Fujimori, por su parte, encarnó la figura de la madre proveedora y sacrificada. Una narrativa dirigida a un electorado con alta prevalencia de hogares monoparentales liderados por mujeres o madres solteras —modelo recurrente en América Latina (Esteve et al., 2022)—, combinando la apelación a la maternidad resiliente ante el abandono paterno y la ausencia del Estado.

Paralelamente, ambos candidatos incorporaron gestos performativos hacia una versión igualitarista del matrimonio, limitada y funcional. Según Bell y Cross-Barnett (2018), el igualitarismo puede aplicarse a diversos roles dentro del matrimonio. No obstante, aunque persiste la dificultad de alcanzar un consenso sobre su significado, la idea detrás de este concepto radica en un balance equitativo del poder, la economía, las relaciones, el tiempo y las decisiones entre los miembros de una pareja. En ese sentido, los candidatos mostraron actitudes igualitaristas, aunque no necesariamente prácticas igualitarias. Castillo adoptó una retórica de «ayuda» hacia los roles domésticos, en tanto Fujimori cedió protagonismo temporal a su esposo. Estas representaciones, mediadas por la prensa, parecen responder más a la necesidad de desmarcarse de posturas conservadoras extremas y de ajustarse a expectativas sociales cambiantes que a un cuestionamiento sustantivo de los roles tradicionales de género. En este marco, la politización de la familia operó, como señalan Collins (2012) y Burge at al. (2020), como un juego de equilibrio retórico en el que los candidatos navegan entre distintos espectros de valores y prácticas asociados a las visiones sobre la familia del electorado al que se dirigen durante la campaña.

Si la autorrepresentación fue ambivalente, la recepción de los usuarios fue polarizada y asimétrica en tres marcos críticos: etnicidad, desajuste situacional y familia extensa. En primer lugar, la etnicidad se constituyó en el debate principal bajo la dicotomía autenticidad vs. extranjería. Mientras la familia andina, representada por Castillo, fue celebrada como encarnación de la «peruanidad verdadera» y el «Perú multicultural», la ascendencia japonesa de Fujimori fue estigmatizada como ajena y desleal. Este hallazgo sugiere considerar a la etnicidad como una retórica maleable tanto para candidatos como para votantes, cuyo significado estratégico fluctúa según la coyuntura: si en otros contextos lo «extranjero» se asoció a modernidad (PPK) o desarrollo tecnológico (Fujimori padre), en 2021 se cargó de connotaciones negativas en el marco de una campaña anti-elitista liderada por Castillo.

En segundo lugar, el análisis de comentarios reveló como el desajuste situacional —entendido como la percepción de incoherencia entre la representación del candidato y su familia y las expectativas asociadas al escenario físico y social donde la performance tuvo lugar— constituye un recurso para validar o invalidar a un candidato. Aunque, tanto Fujimori como Castillo buscaron identificarse retóricamente con sectores populares del electorado, la performance de la familia Fujimori fue interpretada como un desencaje. La incomodidad percibida en las hijas de Fujimori en un asentamiento humano evidenció, para los usuarios analizados, un descuadre entre su estatus socioeconómico —percibido como extranjero, limeño y adinerado— y su intento por conectar con un electorado popular. Castillo, en cambio, al ser percibido como material y simbólicamente propio del espacio donde performaba, fue calificado como auténtico y coherente.

Por último, la familia extendida funcionó para los usuarios como un elemento de validación de la trayectoria familiar y política de los candidatos. Para Fujimori, fue el activador de debates alrededor de los cuestionamientos al gobierno de su padre; para Castillo, una percepción positiva asociada a valores de unidad y respeto por la tradición familiar. Este contraste no solo refleja legados políticos opuestos, sino también percepciones moldeadas por la centralidad cultural del modelo de familia extendida en América Latina y el Perú como red de soporte en contextos de precariedad económica estructural.

 

6. Conclusión

La politización de la familia como proceso que presta atención a las representaciones familiares en contextos electorales, encuentra en el desayuno electoral un escenario performativo por excelencia. Desde esta perspectiva, este evento ya no solo se puede interpretar como un acto protocolar, sino como un espacio donde se movilizan y discuten públicamente aspectos asociados a la identidad, las jerarquías sociales y la estructura familiar.

Al ser un estudio exploratorio sobre la base de en un grupo acotado de comentarios de una red social y centrado en un único ciclo electoral (2021), los hallazgos presentados aquí no pretenden ser representativos de la población peruana en su conjunto. Más bien, constituyen un primer esfuerzo por ofrecer pistas iniciales sobre cómo opera la politización de la familia en espacios digitales polarizados. Esta naturaleza exploratoria sugiere, además, la necesidad de profundizar, en futuras investigaciones, varias de las dimensiones aquí identificadas, particularmente la intersección entre raza, género y clase, así como el papel que estas desempeñan como recursos discursivos de identidad nacional en los debates sobre la familia peruana.

En este sentido, este estudio ha permitido problematizar cómo, en este espacio reducido, se reproducen y adaptan narrativas familiares estratégicas y ambivalentes, donde candidatos opuestos ideológicamente, apelan a variantes de un mismo modelo tradicional de familia e incorporaron gestos discursivos hacia una versión más igualitarista de los roles conyugales, sin cuestionar sustancialmente los roles tradicionales de género. Esta ambivalencia sugiere que la «igualdad» esgrimida en este espacio de análisis, operó principalmente como un recurso retórico funcional a las demandas del electorado y los medios de comunicación, más que como una propuesta de cambio estructural.

No obstante, como se ha señalado a lo largo del estudio, la politización de la familia no culmina con la performance del candidato. El análisis de la recepción de los comentarios seleccionados demuestra que el público actúa como un agente interpretativo activo que cuestiona estas narrativas a través de diversos elementos como la etnicidad, el desajuste situacional y la estructura familiar. Es decir, la familia como categoría politizada no genera consenso, sino que activa y visibiliza conflictos latentes sobre identidad, pertenencia y legitimidad política en los individuos.

En estos términos, el desayuno electoral podría funcionar como un microcosmos donde se condensan luchas por definir simbólicamente «la familia peruana» y, por extensión, «el Perú mismo». Los hallazgos subrayan la necesidad de profundizar cómo estas representaciones mediáticas de la familia también construyen y refuerzan narrativas hegemónicas en torno al género, la raza y la clase así como la resistencia a ellas. Comprender esta dinámica es fundamental para develar cómo se sostienen o se podría desafiar las inequidades estructurales de la familia peruana desde el debate político actual.

 

Referencias

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  1. 1. El desajuste situacional es un concepto construido a partir de la sistematización de datos del presente estudio que refiere a la percepción, por parte de los usuarios de YouTube, de una incoherencia entre la representación que un candidato proyecta de sí mismo y de su familia, y las expectativas asociadas al escenario físico y social en el que dicha representación se desarrolla. En otras palabras, ocurre cuando los usuarios consideran que la imagen familiar presentada por el candidato no encaja con el lugar, el contexto o las circunstancias en que esta es exhibida.