Reseña: Estallido popular.
Protesta y masacre en el Perú, 2022-2023
Gustavo Montoya y Homero Quiroz (eds.). Editorial Estallido SAC, Editorial Horizonte,
2023, 295 pp. ISBN: 9789972467585
Fernando Enrique Pazos Ruiz
Pontificia Universidad Católica del Perú
https://orcid.org/0009-0005-1481-3066
DOI: https://doi.org/10.46476/ra.v7i1.256
Corre el año 2026 y cada día, cada semana, cada quincena que expiró nos condujo hasta abril, el cuarto mes del calendario. La cuarta flor de un tallo que sujeta otras once. Objeto de magra consideración, típicamente, salvo en año electoral, cuando abril deviene en esperanza para algunos, disgusto para otros e interpelación para todos.
Dice una voz de disgusto: el peruano, dolido por una habitual carencia de padre, prefiere candidatos que ofrecen tutela y protección. La entrega de víveres se intuye como gesto de un padre postizo, al que se da afecto en las urnas. Semejante diagnosis es una entre tantas visiones reunidas en Estallido popular. Protesta y masacre en Perú, 2022-2023. De ahí que el prólogo exalte la variedad disciplinar de los ensayistas, convocados a evaluar la tragedia que años atrás sumiera al país en luto y zozobra.
El estallido popular contra el gobierno de Dina Boluarte es el objeto de esta antología de ensayos llamada Estallido popular. Engarzado al tema por metonimia, el libro no agota en él sus energías, lo excede. Plantea que la empatía y el trato digno responden a una valoración del territorio. Así, correspondería a cada región y a los rostros que la evocan un nivel de bienestar —y un acceso a servicios públicos de calidad— acorde a una convención devaluadora de lo andino y lo amazónico. Las ramificaciones de esto se dejan ver en un programa fallido de apoyo alimentario, un caso de represión en Loreto y el estallido de 2022-2023.
Aunque en el título de los ensayos no haya mención del neoliberalismo, muchos toman posición sobre el tema. Observan que el modelo impuesto hace tres décadas cosecha frustraciones colectivas y que fue «otro elemento [...] detonante de las protestas y movilizaciones» (p. 18). Ello a pesar de un crecimiento anual de 4,5 % que aviva el clamor de un milagro peruano. Y como Waldo Mendoza es clave en este campo, no podían menos que dedicarle una nota al pie. Citando al exministro Mendoza —ya no al libro—, estas décadas vieron al PBI per cápita quintuplicarse, al tiempo que el ingreso fiscal per cápita hacía lo propio, por un factor de nueve. Lo primero se traduciría en una mayor cuota de alimentos, servicios de salud y educación privados, amén de activos de capital para la nación. Lo segundo supone la construcción de carreteras y la ejecución de los programas Juntos, Cuna Más y Qali Warma.1
Esta loa al crecimiento envejeció como la leche. Se agrió con la inocente mención de Qali Warma, el extinto plan alimentario que puso conservas viciadas en boca de infantes puneños, cajamarquinos y ayacuchanos. En 2024, la briosa economía peruana, «fábrica de recursos para el Estado», financió contratos públicos por más de S/ 88 millones con Frigoinca, empresa que intoxicó a escolares de varios poblados en varias fechas.2 La circulación ilegal de conservas adulteradas con carne de caballo y de avena con mohos tóxicos para el hígado —cancerígenos si el consumo es frecuente— encarna la tesis de un «desprecio por la vida» arraigado en la moral peruana (p. 25).3 Rasgo de larga duración, descifrado en Estallido popular, previo al auge mediático de Qali Warma. Un desprecio que el libro acusa en los ríos profanados por «montañas de escoria que han ubicado [...] en los Andes, las empresas mineras» (p. 26), en el vaho mefítico de combis informales, en el «próspero negocio de los cupos» (p. 30) y en la extraña ojeriza de líderes institucionales contra los derechos humanos. Todas ellas, ofensas al decoro público que, ojalá, el crecimiento económico no tarde en remediar. O, más bien, indicios de que es preciso crecer, pero también desarrollarnos.
No es grato reseñar una semblanza del Perú que nos ve como un país reñido con la vida. Brota el ansia de negarla, de no dar a tan necio libraco un lugar en la repisa. Tal ha sido y será el reflejo de muchos, con menos o más virulencia, ante el libro. Pero Estallido popular no hiere por falso, hiere por veraz. Tiene fuerza la tesis de que las carencias en salud, educación y sustento son expresión incruenta de esta riña.4 Es veraz que por cada 10 mil habitantes el Perú cuenta con 16,79 médicos.5 Es veraz que aun duplicando esta cifra nos supera el promedio de la OCDE, de 39 por 10 mil habitantes.6 Y, además, nadie objetará que la urbe atrae a muchos médicos, en detrimento del espacio rural y periurbano. Una asimetría espacial en toda regla, impresa en la anemia, que en 2024 afectó a 42,4 % de niños de 6 a 35 meses en el departamento de Lima, pero solo a un 24 % en Lima Metropolitana. Y, con una tasa de 53,1 %, Puno está en otra liga.
Tales problemas no precisan el aval del libro. Amplio es el consenso en torno a ellos y exhaustivo el respaldo de la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar. El aporte de la investigación no es la compilación de datos ni el cómputo de relaciones ocultas entre ellos, sino el examen crítico y normativo del presente desde la historia, con las cifras en segundo plano.
Escarbando las «cuentas pendientes objetivas o imaginarias» (p. 217) tras la pugnacidad popular, el libro trae a la memoria las rebeliones de Túpac Amaru II (Cusco, 1780-1781), Juan Bustamante (Puno, 1866-1868) y Rumi Maqui (ídem, 1915), amén del Paro Nacional de 1977. Pero la incursión de manifestantes en un lote petrolero de Bretaña (Loreto, 2020) destaca por dos razones. Primero, la humanidad del motivo: «la falta de acceso a atención sanitaria durante la pandemia» (p. 44). Segundo, la discrepancia entre el relato oficial y la cinta de seguridad. Se adjudicó al grupo la posesión de retrocargas y la renuncia al diálogo, pero la cinta exhibe lanzas en manos de los comuneros, sin armas de fuego a la vista.7 Hay dudas del respeto policial a los derechos humanos, pero el relato oficial vuelca la culpa en los movilizados.8
En su ensayo, Tania Romero, investigadora del IFEA, y la antropóloga Valérie Azevedo analizan la «violencia física perpetrada por las fuerzas del Estado [...] en las regiones rurales de los Andes y la Amazonía» (p. 232).9 La noción de muertes «menos dignas de ser lloradas que otras» (p. 236) —según el texto— «autoriza tácitamente el uso de la violencia física y posteriormente legitima su impunidad» (p. 231). La noche de su prematuro fin, Willian López, Chemilton Flores y Elix Ruiz fueron «una amenaza que necesita ser sofocada por el bien común» (p. 236). Reducidos a tal condición por fuerzas del orden que no logran «sobrepasar la lógica y la herencia de la lucha antisubversiva» (p. 234). Bretaña es excluida de la comunidad nacional, que la supone «inhabitada o habitada solo por salvajes» (p. 236); presa de una ficción que tolera su déficit sanitario. Y el desfile nocturno, con astas y clamores, concitó una sospecha que el miedo a «un imaginario regreso del terrorismo» (pp. 232-233) tornó en condena, disparos y muerte. Desprotección incruenta al inicio, desenlace cruento al final: así opera el asedio vital que agrieta el desarrollo del Perú.
La otredad, así en el Ande como en Bretaña, se ancla en una ficción ruin: la de «indígenas atrasados» en un «espacio de montañas impenetrables y hostiles al progreso» (p. 236). Se aunó a ella, en 2023, la de una afición por «el fuego, la destrucción y el caos»; una pugnacidad baldía, casi un appel du vide. De ahí la sugestión de un bombardeo a Juliaca para saciar una equívoca sed pirómana. El mordaz conductor de TV que propuso esta cura acertó en los síntomas —incendios, saqueo, destrucción—, pero erró el diagnóstico. Un estallido político y social fue, a su juicio, una «patología mental» colectiva. Un paréntesis clínico, divorciado del curso de la historia.
El libro le lleva la contraria a este relato. Afirma que el sur andino es «una región consistente y estructurada por la historia» (p. 217). En 2021, el 80 % del territorio votó por «uno de los suyos, venido de abajo y con un discurso de cambio social» (p. 194).10 Sobrevino después «el intento de desconocer sus votos alegando un fraude electoral» (p. 149). Y dieciséis meses más tarde, este bloque ciudadano, identificado con «la idea de Castillo en Palacio» (p. 163), leyó la clausura precoz del mandato como el «secuestro del voto popular» (p. 194). O más bien, la insidia de un Congreso golpista, como sostuvo el 74 % de sureños encuestados por Ipsos. ¿Recogió esta encuesta un delirio endémico, o una reacción a las afrentas de castiburro, cojudigno, terruco y derivados? Lo segundo es plausible. Más aún, con el asedio vital que de antiguo llevan a cuestas.
Lo dicho no exime de reproche a Castillo. Silvio Rendón lo critica por no presentar, en la segunda vuelta de 2021, «una propuesta de cambio bien articulada que estuviera a la altura de las esperanzas populares» (p. 194). Jorge Frisancho traza su gobierno como «un año de espectacular inoperancia política» (p. 163), en que el mandatario —según Homero Quiroz y Emil Beraun— «fue desnudado como una figura mediocre y corrompida» (p. 177). Estallido popular no es indulgente con él.
Tampoco lo es con la violencia de los manifestantes. Su devenir «en “alternativa” para resolver las aspiraciones postergadas» (p. 220) es lamentado por Gustavo Montoya y Yizza Delgado. «Tristemente, somos una sociedad con experiencia en violencia, tanto para plantear las demandas como para responder a quienes piden un cambio» (p. 152), refiere la historiadora Natalia Sobrevilla. Y agrega: ¿cómo «encontrar el camino de salida sin interlocutores realmente representativos y [...] dispuestos a entablar el diálogo» (p. 153)? La respuesta es fatal. Jamás se abrirá una salida. No una de matriz democrática. No una que sosiegue a los mal llamados ilusos, extremistas o faltos de juicio; divorciados de toda agenda social que el país necesita. Palabras más, palabras menos, así los llamaba Boluarte. Así los descalificaba para cualquier conato de diálogo.
Estallido popular es un mar impetuoso. En sus aguas zozobra el lector entre embates recios y diatribas airadas. Nada más ojear el prólogo, los editores, Montoya y Quiroz, increpan a la «prensa monopólica» por alentar el terruqueo y no dar cuenta de excesos en la represión. Acto seguido, califican de «silencio cómplice» el proceder de los medios y de una pacificación con sangre y fuego la actuación del gobierno (p. 12). Una infracción al tono templado y sutil de la escritura académica, reiterada muchas veces en el libro; por ejemplo, en la caracterización del «Poder Judicial ya tomado por las mafias enquistadas» (pp. 18-19). La prosa abunda en sentencias categóricas que a ratos nublan el análisis. No precisan quién tomó la judicatura, en qué modalidad, ni qué indicios hay de ello. Y el paroxismo de la imprecisión está en el traslado de los rótulos fascismo y fascista a la realidad peruana; un sistema que llevaría 500 años oprimiendo pueblos indígenas, según Tatiana Béjar. Una revisión debiera situar el enfoque en colonialismo, trabajo forzoso y gamonalismo; no en un fascismo extraviado en el tiempo.
Con todo, el texto figura en un balance editorial de La República como uno de los mejores de 2023.11 Hoy aún brilla, en este ciclo electoral que delata una visión desoladora. «Las deudas que tenemos como sociedad exigen más compasión, empatía y solidaridad» (p. 161), sostiene el libro. No obstante, un candidato trivializa los «abusos genocidas de la explotación del caucho» (p. 159) con el eufemismo de «zonas discutibles» en una «historia maravillosa» de exportación y progreso que para él es ejemplar. Coronando esta visión, desde un estrado en Andahuaylas resonó: «el Perú va a salir adelante con ustedes o sin ustedes. Ustedes son una minoría. Son basura». ¿Asoma en estas frases un proyecto de nación latente? Convengamos con Natalia Sobrevilla en que «las palabras importan mucho, muchísimo, en un país escindido» (p. 156). Una lección para el mañana y, en especial, para el presente.
Instituto Nacional de Estadística e Informática. (2025). Departamento de Lima: Encuesta Demográfica y de Salud Familiar 2024: Nacional y Departamental. INEI. https://proyectos.inei.gob.pe/endes/2024/departamentales/Endes15_1/
Instituto Nacional de Estadística e Informática. (2025). Lima Metropolitana: Encuesta Demográfica y de Salud Familiar 2024: Nacional y Departamental. INEI. https://proyectos.inei.gob.pe/endes/2024/departamentales/Endes15/
Instituto Nacional de Estadística e Informática. (2025). Puno: Encuesta Demográfica y de Salud Familiar 2024: Nacional y Departamental. INEI. https://proyectos.inei.gob.pe/endes/2024/departamentales/Endes21/
Ipsos Perú. (2023). Encuesta América TV / Ipsos-abril 2023. https://www.ipsos.com/es-pe/encuesta-america-tv-ipsos-abril-2023-segunda-entrega
Ministerio de Salud del Perú. (2022). Información de Recursos Humanos en el sector Salud, Perú 2021. MINSA. https://www.gob.pe/institucion/minsa/informes-publicaciones/3310532-informacion-de-recursos-humanos-en-el-sector-salud-2021
Montoya, G., y Quiroz, H. (Eds.). (2023). Estallido popular. Protesta y masacre en Perú, 2022-2023. Editorial Estallido SAC; Editorial Horizonte.
Organisation for Economic Co-operation and Development. (2025). Health at a Glance 2025: OECD Indicators. OECD. https://www.oecd.org/en/publications/health-at-a-glance-2025_8f9e3f98-en/full-report.html
1. Declaraciones de Waldo Mendoza, exministro de Economía, recogidas de la presentación de su libro Constitución y crecimiento económico, en 2023: https://www.youtube.com/watch?v=sRPAJfi1GKc
2. Precisiones, datos e imputaciones de responsabilidad en torno al caso Qali Warma, según Proética: https://www.proetica.org.pe/oficina-legal-anticorrupcion/caso-qali-warma/
3. Fanny Casado Peña, PhD en química toxicológica, advirtió de un riesgo de cáncer asociado al consumo prolongado de alimentos con moho: https://www.youtube.com/watch?v=kvYt8defmW4
4. Tomo del ensayo de Jorge Sánchez la idea de un binomio cruento/incruento en las formas de violencia social (p. 98).
5. Dato actual, más holgado que el de 12 médicos por 10 mil, que figura en el libro.
6. Otra discrepancia respecto del libro, que atribuye a la OCDE un promedio de 33 médicos por cada 10 mil habitantes.
7. Adjudicaciones hechas en el Comunicado N.º 05-2020 del Ministerio del Interior. No he podido hallarlo en portales web del Estado. Una versión en formato de imagen se encuentra en Actualidad Ambiental, una web de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental: https://www.actualidadambiental.pe/loreto-3-muertos-y-10-heridos-en-enfrentamiento-en-lote-petrolero/
8. Dudas divulgadas por medios periodísticos independientes: https://ojo-publico.com/ambiente/territorio-amazonas/video-expone-represion-policial-que-provoco-tres-muertos-loreto
9. Crisis sociopolítica, masacre y deshumanización (pp. 226-241).
10. Porcentaje tomado del ensayo de Juan Diego Motta (p. 74).
11 El 2023 en páginas. La República, 24 de diciembre de 2023. Disponible en: https://larepublica.pe/domingo/2023/12/24/el-2023-en-paginas-domingo-literatura-peruana-1538160